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domingo, 7 de abril de 2013

Re-nacimiento


.
En la cultura ancestral de mi cuerpo hecho luz.
Vegetal.
Renazco.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Té de canela


Hace tiempo que las cosas se empeñan en sonreírme, es decir, cosas en las que no se pueden encontrar sonrisas, o no se debería. Años atrás, otra sonrisa inesperada me hizo elaborar una cierta teoría sobre mensajes y oráculos, pero aquella otra ubicada en el lugar opuesto de esta.

Tomo té de canela regularmente, porque me gusta, y además porque es bueno contra la acidez, a pesar de que   algunos pierdan el tiempo tratando de decirme que mejor  que me tome una cucharada de leche de magnesia,  yo insisto con mi té. Normalmente las cascaritas de la canela se quedan en el jarro en que fueron hervidas, pero esta vez cayeron un par de palitos, o pedacitos de las cáscaras en la taza, y, al llegar al final me encontré con esta sonrisa en el fondo.

Quien puede resistirse ante tamaña demostración de optimismo?

Parece que las cosas me sonríen a pesar de las circunstancias, y a veces pienso, si alguien no se estará burlando de mi, en alguno de esos lugares donde uno no consigue entender, o llegar. Pero las sonrisas siempre alegran, salgan por donde salgan.

Y he aquí foto y palabras para dejar testimonio de ello.


Suave aroma de  cáscaras rotas
 en el hervor
que inunda y perfuma
y calma lo que arde, quema, mata
virgem tropical
donde la paz se instala
en lo tibio, lo perpetuo
lo sabor
cuando, 
incluso yo
me abro al trago dulce de tus ojos.

lunes, 15 de febrero de 2010

Un poema de remate


En esta lejanía el matesoro.
Escribo y tomo mate.
Cribo de palabras el papel que como
para que no me mate.
De balas es que cribo en realidad
de balas o palitos el papel,
la miel la sal - la miel la sal.
Si lamiera ahora el espacio cribado - crito
un sabor estelar amargo acompañaría el gesto,
mas no lamo, la mano continúa núa,
y el espacio que media entre la mano que dá
y la boca que bebe
es una curva que amarra en un muelle cercano conocido
no por eso más efímero que el mero merodear por las palabras,
por esmero.